106 años
de historia y solo un día les importa a los hinchas de San Lorenzo: 13 de agosto de 2014. Ya son campeones de América, atrás quedan las cargadas,
las calculadoras, la promoción contra Instituto y ya se escuchan las bocinas, por la calles, de los autos que se dirigen a Av. San Juan y Av. Boedo. Son
parte del selecto grupo que levantó la Copa Libertadores, la que fue esquiva
durante mucho tiempo, la que estaba en el haber en la historia del club: deuda
saldada. En el futuro, se ve a Cristiano Ronaldo y compañía, también al Cruz
Azul, al Auckland City y al Moghreb Tétouan, que esperan al matador en
Marruecos, en diciembre, para ver si se puede subir a la cima del
fútbol mundial.
El
cuervo empezó a jugar finales desde la primera ronda, cuando clasificó a octavos de final por la ventana; le tocó bailar con las
más feas, Gremio y Cruzeiro; dejó en el camino a Bolívar, sin atenuantes, y llegó al partido decisivo, en el Pedro Bidegain, con la llave
abierta, por no saberlo cerrar en Paraguay. Se pensaba que el equipo del Bauza
iba a tomar la iniciativa desde el primer minuto, pero no fue así. Nacional, con
un 4-4-2 batallador, que le diera un empate que lo lleve al alargue y a soñar
en los penales, sorprendió al local cuando casi abre el tanteador, a través de Derlis
Orué, pero el poste salvó a Torrico.
La
visita no le iba a regalar nada al ciclón, aunque si la posesión de la pelota,
se sentían cómodos defendiéndose en bloque, las dos líneas de cuatro cerca de su
arco. No le daba espacio para generar peligro a los de Boedo, los intentos
fallidos por las bandas o alguna arremetida individual eran improductivos, no había
juego colectivo.
A los 17
minutos, Torales recibe un pase de Melgarejo, luego con su pierna
derecha saca un disparo que pasa cerca de la meta del azulgrana. El tricolor, contra todos los pronósticos,
tenía las más claras y jugaba mejor, pero el destino estaba del lado de San
Lorenzo. A los 34, tras un córner de Romagnoli y un par de rebotes, Cauteruccio
patea, pero Ramón Coronel bloquea la pelota con la mano, el árbitro marca el
penal infantil del defensor guaraní. Finalmente, a los 36, Ortigoza desde los doce pasos es
infalible y pone en ventaja a su equipo, que con muy poco rompía la paridad en el marcador. 1 a 0 se iban al descanso.
Vuelve a
rodar el esférico en el Nuevo Gasómetro, solo 45 minutos separaban al matador
de la gloria. Por eso, salieron a quemar las naves en los primeros instantes,
lo cual provoco que se queden sin resto físico para el último tramo del encuentro. El
equipo paraguayo no supo aprovechar esto, ordenado pero apresurado por
el reloj, no generó una chance clara de gol, salvó un tiro libre de Riveros que
no pudo conectar Mendoza y un remate de Freddy Bareiro que salvó, con lo justo,
Gentiletti.
El DT, Edgardo Bauza, decidió bajarle la persiana al encuentro y puso en cancha a Verón, Kalinski y Kannemann, quién reemplazó a Romagnoli que se fue con lágrimas en los ojos y ovacionado por todo el estadio. Finalmente, el brasileño, Sandro Meira Ricci pitó el final y dió rienda suelta al festejó, a la locura y al desahogo del pueblo cuervo que por primera vez se adjudicaba el máximo torneo del continente, a nivel de clubes. Sin Piatti, sin Correa, sin Romagnoli, que aun no pierde las esperanzas, irá al continente africano a disputar el mundial de clubes a fin de año.
EZEQUIEL PÁJARO
@EzePajaro

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